Crónica
Siniestro Total en el BAM 2008
Texto y fotos
Crónica por Jose Cornide
Fotografía: Jose Cornide
Tuvieron que llegar los gallegos para que dejara de llover. El primer día de las festividades de la Mercè de Barcelona empezó pasado por agua. El común fenómeno meteorológico en las latitudes de las que proceden Siniestro Total no lo es tanto por aquí; ya tiene mala leche que llueva el primer día de fiestas.
Pero nunca ha llovido que no escampase. Y cuando Siniestro Total salieron a escena a la una menos cuatro de la mañana (tres cuartos de hora más tarde de lo anunciado en la programación) ya no había paraguas abiertos en la Plaça Reial.
En las primeras filas una bandera gallega les recibía y les esperaba un nutrido grupo de paisanos (servidor incluido). La colonia de gallegos en Barcelona garantiza a Siniestro Total asistencia a sus conciertos.
«Ay Dolores» y «Cuenca minera» iniciaron el repertorio. El sonido en las primeras filas era aceptable; de ahí para atrás a Julián era difícil oírle incluso cuando se dedicaba a hablar con el público sobre temas tan variopintos como el tamaño del cerebro de Urdangarín.
Pero que no se le oyese al Sr. Hernández tampoco era óbice para el disfrute colectivo. ¿Quién no se sabe de memoria «Bailaré sobre tu tumba», «Miña terra galega», «Cuanta puta y yo que viejo» o «¿Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos?»?
Así que en la garganta estos estribillos a voz en grito y en una mano algún que otro refrigerio, y el que no se divirtió fue porque no quiso. Terminaron, como suele ser habitual, con la incendiaria versión «Ayatolah» que arrancó los últimos saltos y palmas a los de las primeras filas.
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