Crónica

JUN 16 2017

Sónar De Día 2017 Parte III: Viernes

Fira Montjuïc · Barcelona

Texto y fotos

Crónica por Guiomar Fernández

El viernes comenzamos en el Sónar Village con Playback Maracas, el duo de Mataró formado por Eloi Martínez y Álex Pérez. Valiéndose de teclados, batarías, sintetizadores y vocoder, ofrecen composiciones más que interesantes. Para comenzar recibieron a los presentes con un repetitivo «Buenas tardes» saliendo del vocoder de Eloi. Muy loco todo.

Sofie Winterson actuaba poco después en el Sónar Dôme. Con una voz que enamora y unos sonidos de fácil escucha, la holandesa se va posicionando en el indie pop. Interesante actuación la suya con temas pegadizos como Dreams.

Volviamos a encontrarnos con LCC, de nuevo en la oscuridad de la Sala Complex. Es en el interior donde las asturianas se encuentran en su habitat natural. Presentaban en esta ocasión Bastet (2017, Editions Mego), grabado entre Estocolmo, Malmö y La Cueva, su propio estudio asturiano. Bastet es el nombre de la diosa egipcia vinculada a la música. Y Egipto se convirtió en el tema central de su actuación, con visuales inquietantes de pirámides, sarcófagos y desiertos. Si con el show que ofrecieron hace dos años, presentando d/evolution (2015, Editions Mego), tuvieron máximo protagonismo las luces, en esta ocasión fueron los visuales de su colaborador Pedro Maia. Uge Pañeda y Ana Quiroga son las componentes de LCC (las CasiCasiotone). Incluyeron en el setlist uno de los temas que compusieron para la banda sonora del documental Ciutat Morta. Uge, a.k.a. Okkre, también ha participado en este Sónar como productora musical de la performance Èpica, de Aimar Pérez Galí, que se representó de jueves a sábado en el Mercat de les Flors. Se trata de un espectáculo que mezcla danza, música electrónica y tecnología escénica.

Pasamos por el Sónar Hall para ver el directo de Jacques. Ya advirtió a los asistentes de que iba a hacer un live set con sonidos improvisados de objetos. Así se desenvolvió la actuación que parecía de todo menos improvisada. Con un peinado muy poco atractivo y vestido con múltiples colores se presentó el francés sobre el escenario, rodeado de instrumentos y otras cosas con las que poder emitir música. Su único trabajo hasta la fecha, aparte de la improvisación, es su EP Tout Est Magnifique, aparecido en su propio sello Pain Surprises. La suya fue una actuación muy curiosa y animada.

Llegó el momento de volver a ver a Roosevelt (lo vimos en La [2] de Apolo a finales del año pasado). Lo teníamos de nuevo frente a nosotros, esta vez en un festival. Escenario totalmente distinto pero en el que el alemán Marius Lauber, alma de Roosevelt, se desenvolvió a las mil maravillas. Con toda la banda vestida de blanco, interpretaron los hits de su primer LP homómimo (2016, City Slang y Greco-Roman). Lauber, curtido como Dj techno se pasó a otro género y ha demostrado que se le da a las mil maravillas. Temas como Moving On, Wait Up o Colours lo dejan bien clarito. Gran directo, como cabía esperar.