Crónica
The Chemical Brothers en Barcelona: experiencia audiovisual
Texto y fotos
Crónica por Yul
Barcelona, último día del mes once del año de James Bond, una espectacular carpa de dos pisos abre sus puertas a la fusión de sonidos electrónicos, rap, dance y trance importados desde Manchester por The Chemical Brothers.
El espectáculo de luces, láseres y todo tipo de imágenes, que caracterizan los conciertos de Tom Rowlands y Ed Simon, estuvo presente en todos y cada uno de sus temas. Robots retro, cuerpos humanos, logotipos, un ojo gigante (a lo Sauron) y sobre todo una cara GIGANTE de un terrorífico payaso que cantaba y desaparecía… cantaba y desaparecía…
Si algo puede esperar quien asiste a un concierto del dúo inglés es que el sonido sea impactante, potente, arrollador. Efectivamente, así fue, y quedó claro desde los primeros ritmos de «Galvanize» (Push the Button, 2005), canción premiada con un Grammy en el 2006.
Después de «Galvanize» atronaron con «Do It Again», el payaso gigante hizo su primera aparición y se llegó al verdadero e indiscutible punto álgido de la noche con «Hey boy, hey girl» (Surrender, 1999). Había gente que incluso salía a la carrera del WC para no perdérsela; el esfuerzo mereció la pena.
Le siguieron «Out of Control», «Under the Influence», «Star Guitar», «The Big Jump» y «Need to Believe». La gran mayoría de los temas fueron remezclas muy buenas, especialmente creadas para ser vividas en concierto. Sin entrar en matices, en algunas de ellas se eliminó la voz.
Como conclusión, curiosa si tenemos en cuenta el nombre del grupo, se podría decir que hubo de todo: el sonido estuvo a la altura, te vibraban hasta las lentillas; y los efectos visuales simplemente espectaculares. Sólo faltó un poco más de la “química” que se vivió con «Hey boy, hey girl».
