Crónica
El efecto terapéutico de GAS
Texto y fotos
Crónica por Guiomar Fernández
El viernes el hall de CaixaForum recibió, repleto de cojines dispuestos en el suelo, a los asistentes de la actuación que nos brindaba DNIT para cerrar febrero: GAS.
Se aseguraban así de que el público se mantuviera tranquilo. Delicalisten había informado que, por deseo expreso del artista, se requería silencio y no se habilitaría la barra. Y esta vez el público se portó bien.
Muchos de los shows de DNIT resultan evocadores e inmersivos. El de GAS podría ser uno de los que más nos ha atrapado últimamente. El veterano artista Wolfgang Voigt es un abanderado del ambient y el minimal-techno. Para la ocasión, se situó en el extremo izquierdo del escenario, cediendo el protagonismo a las proyecciones. El binomio audiovisual no tardó en hacer efecto. Con artistas como GAS nos embarcamos en un viaje interestelar. El poder de abstracción que nos proporciona es como una sesión de meditación “deluxe”.
Visuales que parecen estrellados y se convierten en llamaradas, o bosques encantados como de un sueño borroso, hacen flotar a nuestra mente. Wolfgang Voigt ya destacó en alguna ocasión que los bosques cercanos a su Colonia natal le habían servido de inspiración. Una inspiración que ha sabido plasmar en las creativas covers de sus discos y en los directos. Texturas sonoras ascendentes catapultan la esencia de su arte a nuestro interior, guiándonos por dimensiones oscuras y envolventes. Cada corte es una etapa de un recorrido que parece empezar y acabar en el mismo caleidoscopio visual. Wolfgang Voigt ejerce de narrador sonoro de una fábula singular.
Fundador del destacado sello independiente Kompakt, que cuenta con productores de la talla de Superpitcher, Michael Mayer, Alva Noto o Ryuichi Sakamoto, GAS ha publicado dos trabajos en los últimos años: Narkopop (2018) y Rausch (2018). Gran noticia para la música experimental. Esperamos próximas citas como la vivida en CaixaForum, en la que la grandiosidad de GAS dejó huella.
(DNIT).
