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Cuatro, la nueva televisión

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Por Jose Cornide

Hace algo más de un año Canal + dejó de emitir para dar paso a Cuatro, una nueva cadena cuya carta de presentación fue la apuesta por una mejora de la calidad de los contenidos de la televisión. Más de un año más tarde se puede decir que Cuatro no solo no mejora la media sino que ha conseguido rebajarla.

En los días previos al comienzo de la emisión de Cuatro, anunciaron a bombo y platillo la que pretendían, o querían hacernos creer, que sería su política. Puedo asegurar que contaban con algo más que mi beneficio de la duda. Cuatro nace a partir de Canal +. Canal + en los noventa fue la que trajo a España teleseries de la calidad de Frasier, Sigue Soñando o Seinfeld. Además contaba con programas propios de calidad como el primer Lo + plus (embrión de Los Guiñoles, por ejemplo) o El Día Después, probablemente el mejor programa de fútbol que haya habido en este país, sobre todo en sus primeros tiempos, y no soy gran aficionado.

De estos mimbres cabía la posibilidad de que saliese algo bueno. Nada más lejos de la realidad. Se podría empezar nombrando el magazine futbolero Maracaná, auténtico catalizador de vergüenza ajena para todo aquel que cuente con un mínimo de sentido del ridículo. Parece mentira que alguna persona que quiera hacerse llamar periodista pueda tomar parte en semejante despropósito. Michael Robinson abandonó el programa a las pocas emisiones del mismo, el resto siguió haciendo el gamba hasta que los bajos índices de audiencia se lo permitieron.

Recuerdo también que durante las presentaciones de la nueva cadena hicieron hincapié en que apostarían fuerte por las series de producción propia. Hicieron una especie de remake de Matrimonio con hijos, aquella serie norteamericana que la Fox creó a mediados de los ochenta para conseguir audiencia a base de telebasura. Pues precisamente a estos ejecutivos de traje sin corbata y gafa pasta es eso lo que se les ocurre clonar. Bravo.

Más recientemente han tirado la casa por la ventana: Cuenta atrás, protagonizada ni más ni menos que por Dani Martín, el cantante de El Canto del Loco, al que la interpretación se le da igual de bien que la música.

No sé dónde leí a un guionista o productor de estas series que decía que aquí en España era imposible compararse con Estados Unidos a nivel de series televisivas porque el presupuesto era mucho más reducido. Un presupuesto reducido no justifica unos guiones predecibles y cargados de situaciones inverosímiles, ridículas y por encima cargadas de moralina de segunda, unos personajes vacíos con inexistente química en las forzadas relaciones en las que forman parte y unas interpretaciones más propias de una función de fin de curso (con mis respetos a los párbulos) que de alguien que pueda llamarse profesional. Ahora eso sí, todos muy guapitos de cara, cuerpo Danone 100% libre de grasa, modelito a la última y que viven en unos pisos que ya quisiera el catálogo de Ikea.

Aún con todo lo malo que se pueda decir de estas series, no tiene ni punto de comparación con el último reality show que se han sacado de la manga: Supermodelo 2007, que para más inri va por su segunda temporada.

No suelo ver mucho la televisión y hoy ha sido la primera vez que he visto este programa más de 10 minutos seguidos. Cuesta asimilar que en una sociedad en la que la anorexia es un mal terriblemente extendido entre jóvenes y no tan jóvenes se permita la emisión de esta calamidad. El ver al profesor de pasarela (con su pluma de reglamento) gritar a unas niñas (porque con 16, 17, 18 ó 19 años se es una niña, por mucho que te luzca el palmito) hasta hacerlas llorar porque no saben desfilar o abroncar a una por no saber caminar sin que sus pechos se muevan (no es broma) es posiblemente lo más aberrante y denigrante que haya podido ver en televisión nunca.

Es espeluznante pensar en la cantidad de niñas que estarán soñando con poder participar en el programa, en poder ser la chica perfecta, la mujer florero que se pasea por las pasarelas luciendo el último trapo que algún cursi amanerado ha diseñado y que para que luzca bien tienes que estar más flaca que el palo de una escoba.

Así que enhorabuena. Enhorabuena al Defensor del Pueblo, al Ministerio de Cultura y al de Sanidad y Consumo por no poner ningún tipo de pegas a este tipo de patrañas. Y sobre todo, enhorabuena a los directivos de Cuatro. Poder llegar a crear algo que tenga influencia en la gente debe de ser realmente gratificante. Estos horteras embutidos en Armanis seguramente podrán contar a sus nietos que ayudaron a fortalecer la inseguridad de miles de jóvenes hasta llevarlas a la enfermedad. Chapeau.