Crónica

MAR 10 2009

Jonathan Richman en Barcelona

Jonathan Richman · Apolo · Barcelona

Texto y fotos

Crónica por Quique López

Fotografía: Quique López

Nos dimos cita en la sala grande del Apolo para, exactamente, no se sabe qué. Lo normal era ir a un concierto, sobre todo cuando lo tienes así indicado en tu agenda. Pero es que nuestro frontman, al que íbamos a ver, a venerar, a ayudar a ayudarnos a ser un poco más felices… ese era Jonathan Richman y, claro, nunca se sabe qué puede pasar en un concierto de Jonathan Richman.

Así que allí estábamos. Un ambiente un tanto desangelado al principio, compañeros de fatigas corriendo y nerviosos por si no cogían sitio, apuntando dónde querían ponerse, situarse, para poder apreciar en todo su esplendor al de Massachusetts. Pero eran las 20.15. Y, claro, eso en Europa está muy bien, pero en España es como un poco pronto, ¿no? Por lo tanto, y quizá por esto, el Apolo no se llenó, aunque estaba programado para La[2] y lo pasaron a la grande, previendo la afluencia masiva. Nada. España es diferente. Y eso que a mí me acompañaron gracias a que el concierto no iba a terminar muy tarde…

En fin, que sale Jonathan Richman y su sempiterno compañero de fatigas, Tommy Larkins. Uno con su guitarra española, el otro se sienta en su batería “de juguete”. Y empezamos. «Egyptian Reggae». La gente sonríe, disfruta y ya, en la segunda, sabemos que nos lo vamos a pasar muy bien. «¿A qué venimos sino a caer?». La frase de la noche, vaya. “¿A que venimos, si-no a fraca-a-saaaar?”. Después de esto, nada que objetar. Algún baile excéntrico, cuanto menos, que Jonathan siempre regala; miradas furtivas al público, conatos de arpegios flamencos.