Crónica
Cats on Fire en Barcelona
Texto y fotos
Crónica por Jose Cornide
Fotografía: Jose Cornide
Que los nf3rdicos son gente freda es un estereotipo. Pero es un estereotipo creado sobre cierta base de verdad, como todos. Cats on Fire ayudaron en gran medida a fomentar la validez de ese estereotipo despue9s de su actuacif3n en Barcelona. Aunque vaya por delante que sonaron correctos y que hasta el pfablico se lo pasf3 bien (bastante animado por cierto).
Pero el papel de Ville y Kenneth (guitarra y bajo) no va me1s alle1 de la interpretacif3n de una partitura en sus instrumentos, no parece que les emocione lo me1s mednimo tocar sus propias canciones. Otra cosa es Mattias, voz y alma de la banda.
Con un look de mezcla entre David Bowie y el nif1o de Pipi Lastrum (llevaba de corbatedn el lazo de una corona funeraria) su actitud en el escenario resulta difedcil de describir. Para empezar hablaba en sueco y su teclista traduceda al espaf1ol, manteneda la mirada perdida en el horizonte (que en la Sala Sidecar no es que este9 alle1 muy lejos) mientras que pareceda que iba a perder el equilibrio en cualquier momento debido, digamos, a su extraf1o juego de pies.
La hora de concierto la repartieron en doce temas, casi todos de su por ahora fanico LP e2809cThe Province Complainse2809d : e2809cI Am The White-Mantled Kinge2809d , e2809cAstraye2809d , e2809cThe Smell Of An Artiste2809d o e2809cBorn Again Christiane2809d . Todas muy correctas, todo muy en su sitioa6 pero a veces pareceda que este1bamos en una funcif3n de final curso por lo pasivos que estaban.
Estrenaron una cancif3n, e2809cHoroscopee2809d y cerraron con e2809cDraw in the Reinse2809d . Para recordar la curiosa actitud de Mattias sobre las tablas y a ver si la prf3xima vez el resto se anima un poco tambie9n.
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