Estás viendo Alterna2 con el diseño de 2016. Volver al diseño actual

Crónica

NOV 22 2011

Crónica de Opeth y Pain of Salvation en la Sala Apolo, Barcelona

Opeth · Apolo · Barcelona

Texto y fotos

Crónica por Oscar Caselles

Fotografía: Rosario López

Los suecos Opeth capitaneados como siempre por su lider Mikael Åkerfeldt se enfrentaban a uno de los retos más importantes de su carrera musical. Su decisión de no volver a cantar temas antiguos o recientes de manera gutural había disparado la alarma entre su gran legión de seguidores. A pesar de la fama de bromista que se ha ganado a lo largo de los años, parecía que esta vez iba en serio y tal como vimos durante la velada, así fué.

El lugar elegido fue la misma sala Apolo llena hasta la bandera como en otras ocasiones. Para abrir la velada tuvimos a los compatriotas y veteranos Pain Of Salvation, que se vaciaron de lo lindo presentando su nuevo disco ‘Road Salt Two’. Redondas canciones y sonido sólido y contundente de un grupo que lleva muchos conciertos en su espalda. Ante la gran respuesta que obtuvieron por parte del público, no me extrañaría nada que dentro de muy poco tiempo tuvieran alguna fecha como cabezas de cartel por nuestro país.

Llegado este momento, la expectación por disfrutar de las canciones que integran el nuevo disco de Opeth titulado ‘Heritage’ era máxima. iniciaron el show de la mejor manera posible, su nuevo single ‘The Devil’s Orchard’, todo un orgasmo a base de música progresiva de los 70 y sensualidad a raudales. Una de las novedades de esta gira fué su nuevo teclista Joakim Svalberg, muy participativo en los coros y apoyos vocales en general durante todo el concierto. Tal como sigue en su nuevo disco, siguieron con el perturbador ‘I feel the dark’. Su sonido era contundente y cristalino, y solo se veía linterrumpido por un murmullo ascendente del sector más impaciente y maleducado de la sala. Por desgracia la cosa fué a más con el siguiente tema, el tranquilo y delicado ‘Face of Melinda’.

Con ‘Porcelain heart’ de su aclamado anterior disco Watershed, ofrecieron un pildorazo de caña dejando claro que este iba a ser un concierto de grandes contrastes y no apto para todo tipo de públicos. Su elección de hacer un solo de batería en medio del tema y con el concierto practicamente en su fase inicial fué de una valentía y originalidad admirable. La delicadísima intro de ‘Nepenthe’ ya evidenció claramente la tendencia a molestar que se mantuvo durante todo el concierto por parte de un gran sector del público sin contemplaciones a pesar de la insistencia de otros de mantener el silencio.