Crónica
Sónar De Día 2017 Parte IV: Sábado
Texto y fotos
Crónica por Guiomar Fernández
Foto: Alterna2
Llegaba la última jornada de día al Sónar. Es increíble lo rápido que se pasa el tiempo en este tipo de festivales. De repente ya era sábado.
Abrimos la jornada en el Sónar Hall con Anímic. Los catalanes acumulan ya más de 10 años de trayectoria. El quinteto formado por Ferran Palau, Louise Sansom, Núria Monés, Juanjo Montañés y Miquel Plana venía a presentar Skin (BCore, 2017). Sansom dominó la actuación con su voz y junto a la potencia de los sintes, teclados, guitarra y bajo se apoderaron de la sala. Oscuridad musical en la oscuridad de la sala.
En el Sónar Village Joe Goddard nos ofreció uno de los mejores lives del día. No sólo es el cofundador de Hot Chip, junto a Alexis Taylor, sino que además es el dueño del sello Greco-Roman. Su actuación era por lo tanto de las más esperadas así como su LP Electric Lines (Domino Records – Greco Roman, 2017). Su setlist fue todo un homenaje al dance y al pop electrónico. Acompañado en algunas canciones por la cantante Valentina Pappalardo, tuvo su momento álgido con Music Is The Answer.
Foto: Ariel Martini – Sónar
Pasamos un ratito por el Complex para ver el directo de Nico Muhly. Interesante actuación del músico norteamericano, que se rodeó de otros colegas músicos para acompañar a su piano, entre ellos Valgeir Sigurdsson, fundador del sello Bedroom Community, en el que también participa Muhly. Interesante e ideal para verlo sentados. Destacable el tema A Hudson Cycle, con el que abrió o Quiet Music, en la que le acompañó Liam Byrne con una viola da gamba, instrumento cuya antigüedad data del S. XV y el destino ha querido que hasta llegue al Sónar. Así es la magia de la música.
Foto: Fernando Schlaepfer – Sónar
Más tarde nos dejamos envolver por la música atmóférica de Valgeir Sigurdsson. Nuevamente Liam Byrne se unió al escenario con su viola da gamba. Ambos nos arrastraron a parajes inhóspitos con su música. Melancolía y misticismo se dieron la mano en este show. Unas proyecciones que pasaron de la sobriedad a los colores intensos acentuaron aún más el efecto dopante del momento. Toda una muestra del sonido islandés más avanzado.
Nosaj Thing + Daito Manabe unían su creatividad para actuar conjuntamente en el Sónar Hall, en un espectáculo muy vistoso que combinó la música del norteamericano Nosaj con los visuales del japonés Manabe, quien por cierto está detrás también de la performance Phosphere que ocupaba el Sónar Planta. En su actuación junto a Nosaj el Nipon deslumbró con sus proyecciones futuristas.
Y de la calma total del Sónar Complex pasamos al ritmo funky soul de Tundercat, que actuó en el Sónar Dôme. La maestría con la que el susodicho toca el bajo eléctrico es brutal. Parece haber nacido tocándolo. Claro, estamos ante alguien que ya llevaba mucho tiempo en la música antes de lanzarse como Thundercat. Porque Stephen Bruner, el alma de este proyecto, ya fue el bajista de Suicidal Tendencies entre 2002 y 2011. Además ha colaborado con artistas como Flying Lotus.
Foto: Fernando Schlaepfer
Cerramos nuestra crónica del Sónar de Día con una actuación soberbia, la de SOHN. Christopher Michael Taylor es un cantante, productor y compositor inglés residente desde hace ya varios años en Viena. En enero sacó su segundo disco, Rennen (4AD) y en el Sónar Hall nos dejó anonadados con su talento. Una voz portentosa y un despliegue musical que abarca géneros como la electrónica o el indie R&B. No es de extrañar que lo comparen con James Blake. Con esta maravilla nos despedimos del Sónar de Día por este año, ya pensando en 2018, año en que el festival cumple 25 años.
Lo mejor del sábado: el buen hacer de Joe Goddard y la grata sorpresa de SOHN.
